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nydus/The JewsPublic
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Capítulo I. La tesis de este libro

igualmente inquebrantable entre ellos y la sociedad a través de la cual se mueven sin cesar.

No es verdad que las condiciones del pasado difiriesen de las presentes lo suficiente como para explicar una historia tan extraña. Ha habido generaciones e incluso siglos (no coincidentes ciertamente en todo el mundo, sino afectando ora a un país, ora a otro) en los que existió toda oportunidad de absorción; sin embargo, tal absorción nunca ha tenido lugar.

Hubo excelentes oportunidades en España en un momento dado, en Polonia en otro, pero la mejor oportunidad de todas se dio en el breve pero brillante período de política liberal que ha predominado en la Europa occidental durante las últimas tres generaciones. Dicha política ha tenido el margen más amplio: ha dejado a los judíos no solo sin absorber, sino más diferenciados que nunca, y el problema político que presentan mucho más apremiante de lo que era hace un siglo.

La cosa podría haber llegado donde hubiera un caos de pueblos, como en la Alejandría pagana de los cuatro siglos comprendidos entre el 200 a. C. y el 200 d. C., o en el Nueva York moderno. Podría haber llegado donde hubiera una actitud particularmente amistosa, como en la Polonia medieval o la Inglaterra moderna. Podría incluso haber llegado, paradójicamente, a través de la misma persecución y tensión de tiempos y lugares donde los judíos sufrieron el trato más hostil: pues su absorción podría haberse logrado bajo presión aunque hubiera fracasado al intentarlo bajo atracción. De hecho, nunca ha llegado. Jamás ha resultado posible. La continua absorción de fracciones periféricas, un proceso que se da de manera incesante allí donde está presente la nación judía, no ha afectado en absoluto al conjunto del problema. El cuerpo en su totalidad ha permanecido separado, diferenciado, con una fuerte identidad propia

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