La familia cristiana en su duelo vio a su lado a un vecino judío que había perdido a su hijo en algo que no concernía a su raza; el sacerdote cristiano fue testigo de la agonía del joven soldado judío. El defensor de las naciones occidentales vio a su lado no solo al conscripto judío (que nunca debió ser llamado), sino al voluntario judío. Así, el primero en alistarse de los Estados Unidos fue un judío, ascendido más tarde, a quien tuve el placer y el honor de conocer en el estado mayor de Mangin en Maguncia. Ojalá pueda ver estas
Parecía como si ante un sufrimiento tal, que los judíos compartían con nosotros, la creciente disputa entre ellos y nosotros fuera a aplacarse.
Hombres que se habían destacado no solo por sus debates sobre el problema judío, sino por su antagonismo directo y abierto hacia el poder judío e incluso hacia las más legítimas de las reivindicaciones judías, se veían ahora obligados a guardar silencio.
La reconciliación flotaba en el aire... cuando, en lo más álgido de la lucha, surgió aquel factor, de incalculable importancia, que ahora lo domina todo; me refiero al factor de eso que se llama bolchevismo.
Este nuevo movimiento judío cambió por completo el panorama y, viniendo a sumarse al resto, ha transformado el problema para toda nuestra generación.
En adelante había de debatirse abiertamente. En adelante solo podría convertirse, cada vez más, en el principal problema de la política y dar lugar a esa situación amenazante de cuya solución depende la seguridad de nuestro futuro.
Porque el movimiento —o más bien la explosión— bolchevique fue judío.