arquitectura y la filosofía que marcaron los siglos XII y XIII. La perturbación del pensamiento que puede llamarse «escepticismo moderno» no es en absoluto un cambio espiritual tan importante como esa tremenda revolución que llamamos la conversión del Imperio romano. El área del escepticismo no es hoy más grande de lo que ha sido en muchos periodos especiales del pasado. El sentimiento de fuerte emoción religiosa que prohíbe esta o aquella acción sigue presente entre nosotros, a veces vinculado a sus objetos más antiguos, a veces (como en la moda de la prohibición) a algún objeto novedoso. La indiferencia que encontrarán hacia la barrera religiosa particular entre judío y no judío no es exclusiva de nuestros tiempos. Ha ido y venido en el pasado; tras una ola de tal indiferencia se ha dado una ola de la reacción más aguda, y creo que hoy están observando una ola de dicha reacción.
Tampoco veo de qué manera la rapidez de las meras comunicaciones físicas afecta al asunto, ni siquiera cómo el