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CAPÍTULO III LA FASE ACTUAL DEL PROBLEMA

pasado habían sido los menos favorecidos. En este grupo económico y político de motivos, el motivo principal era probablemente suficiente: la doctrina del comunismo en la que estos hombres, en su mayor

A esto hay que añadir un odio igualmente sincero hacia el sentimiento nacional, salvo, por supuesto, cuando se trataba de la nación judía. La concepción de un sentimiento nacional ruso les parecía ridícula a estos nuevos líderes, como, en verdad, la concepción de un sentimiento nacional debe parecerle ridícula a sus compatriotas en todas partes; o, si no ridícula, subsidiaria de los motivos más importantes de la ventaja individual y de la reparación de aquellos agravios inmediatos que el individuo pueda sentir. La religión cristiana, como era natural, la atacaban, pues era aborrecible para su teoría social.

También latía en todas sus acciones un cierto ideal cruzado, o propagandista: el deseo de propagar el comunismo mucho más allá de las fronteras de lo que una vez fuera el Estado ruso. Es esto lo que los ha llevado a intrigar en favor de la revolución por toda Europa Central, e incluso en la Occidental.

Aunque estos eran los motivos principales, otros motivos debieron de estar también presentes.

Es imposible que los comités formados por judíos y que de repente se encontraban en posesión de tales nuevos poderes no hayan deseado beneficiar a sus semejantes. Es igualmente imposible que hayan renunciado a un sentimiento de venganza contra aquello que había perseguido a su pueblo en el pasado. No pudieron dejar de mezclar, en la destrucción de Rusia, el deseo de beneficiar al ruso pobre individual con el deseo de tomar venganza sobre

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