Hay todavía otra teoría que, de no estar tan extendida y de no haber sido propuesta por tantos judíos mismos, dejaría de lado por considerarla algo cómico, algo inaceptable para una discusión seria. Pero ha sido propuesta y debe ser rebatida. No es otra que la teoría de que no existe tal pueblo como los judíos, que todo esto es una ilusión.
Esta monstruosa afirmación se basa, huelga decirlo, en un examen «científico» del asunto: pues esa palabra, «científico», ha llegado a asociarse con toda clase de sinrazón. Se ha encontrado a hombres, especialmente hombres judíos, que afirman del modo más solemne que han medido cráneos, tomado muestras de