hombres y mujeres asesinados. En un caso concreto, la promesa de un subsidio a un periódico comunista en Londres se rastreó hasta esta fuente; se probó que el inglés implicado era un mero títere y que las conexiones judías de la familia por vía matrimonial eran los verdaderos agentes en la transacción. En otro, se anunció pomposamente una Delegación Comercial bajo nombres rusos, que al ser inspeccionada resultó estar compuesta, en cuanto a su primer miembro, por un hombre dedicado toda su vida al servicio de una empresa judía, y en cuanto al otro, ¡por un judío que era en realidad cuñado de Braunstein! El agente diplomático nominado y parcialmente aceptado por el Gobierno británico para representar la nueva autoridad de las ciudades rusas fue de nuevo un judío, Finkelstein, sobrino político de un destacado judío en este país. Operaba bajo el nombre de Litvínov. Así fue a lo largo de todo el movimiento, en cada capital y en cada gran ciudad industrial.
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CAPÍTULO III LA FASE ACTUAL DEL PROBLEMA
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