fuerzas internacionales que entran en juego.
Si consideramos las variadas tradiciones políticas y las variadas fuerzas internacionales, si examinamos los grupos nacionales del mundo, encontraremos algo como esto:
En el vasto cuerpo de Rusia se da una situación de lo más paradójica. Durante años, el judío fue abiertamente atacado y odiado en todas partes en aquellas zonas del Imperio ruso donde se le permitía vivir en gran número. Estas no se encontraban en ningún lugar de la Rusia propiamente dicha, sino en las periferias occidentales de ese imperio, dentro de lo que antaño fue el antiguo reino de Polonia y en gran medida dentro de lo que hoy es la restaurada República de Polonia.
Pero el tradicional antagonismo ruso hacia el judío cambió en pocas semanas de caos a algo no opuesto, sino novedoso y diferente. El ruso permitió que los judíos llevaran a cabo una revolución prodigiosa, aceptó el botín de esa revolución que el judío le aseguró; se ha sometido por completo en las ciudades, y en parte en el campo, a una tiranía ejercida por judíos desde aquel cambio radical en su historia nacional, que ahora cumple cuatro años.
El poder político exterior de lo que antaño fuera el Imperio ruso ha desaparecido. Los judíos lo han destruido. Pero la gran masa de la humanidad rusa sigue fuertemente afectada por este curioso cambio. Donde el instinto popular actúa sin trabas, sobrevive el viejo y violento antagonismo apasionado entre el ruso y el judío. Se advierte en el batiburrillo de Ucrania, cuyos habitantes, a pesar de todas las teorías, son de raza y tradición rusas, y cuya ciudad central es la región sagrada de Rusia como miembro de la Cristiandad.