Ya existen comienzos de estas cosas en las escuelas judías, en los tutores judíos y en la considerable organización separada que los judíos han establecido abiertamente para su comunidad en este país. Estos comienzos solo tienen que ampliarse.
Quienes se muestran abiertamente hostiles hacia los judíos dirán que cualquier propuesta que provenga de su parte ocultará una trampa.
«Este pueblo (dicen) siempre sugerirá cosas que parecerán bastante inocentes y que al parecer no hacen más que definir su posición claramente para el futuro; pero nos hallaremos atrapados en una obligación y los judíos serán más nuestros amos que nunca. Continuarán (dicen estos opositores) tal como son hoy, y mientras reclaman todo privilegio como comunidad separada, también exigirán la plena ciudadanía, lo cual es incompatible con esta actitud. Veremos que, cualesquiera que sean las instituciones que les pidamos que formen, dichas instituciones funcionarán no solo a su favor, sino también fuertemente en nuestra contra».
Lo dudo. Las instituciones judías especiales que ya están funcionando no producen tal efecto. Por el contrario, ya están aliviando la tensión. Una de esas instituciones, por ejemplo, es la prensa judía: los periódicos dedicados especialmente a los intereses judíos y que actúan como portavoces de las ideas judías. No siempre son tan educados como cabría esperar. Yo mismo he tenido que presentar a veces una queja por la forma en que han tratado los esfuerzos sinceros por resolver nuestras dificultades y un intento honesto de encontrar una salida. A veces han dado pie a sus enemigos con una pretensión demasiado insistente o, como esos enemigos la llamarían, demasiado arrogante, y de vez en cuando escriben como si nosotros, la