Pero no basta con demostrar que la mera negación de la existencia de ese problema —la vieja política liberal del siglo XIX— era falsa y estaba destinada al fracaso. Es igual de necesario, si valoramos cuán práctico e inmediato es el problema, plantearlo e ilustrarlo con acontecimientos contemporáneos.
No basta con demostrar que la política liberal intentada ha fracasado. También hay que analizar, antes de intentar descubrir una solución, la naturaleza del problema tal como se presenta en este momento, y eso es lo que me propongo hacer en el capítulo siguiente.