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nydus/The Varieties of Religious ExperiencePublic
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Conferencia III: La realidad de lo invisible

olvidado. Tales espectadores nos dan definiciones que a las mentes sombrías de las que acabamos de hablar les parece que omiten toda la solemnidad que hace que la paz religiosa sea tan diferente de los goces meramente animales. En opinión de algunos escritores, una actitud podría llamarse religiosa, aunque no quedara en ella rastro alguno de sacrificio o sumisión, ninguna tendencia a la flexión, ninguna inclinación de cabeza. > Cualquier «admiración habitual y regulada», dice el profesor J. R. Seeley, «es digna de ser llamada religión»; y en consecuencia piensa que nuestra Música, nuestra Ciencia y nuestra llamada «Civilización», tal como estas cosas están hoy organizadas y son creídas con admiración, constituyen las religiones más genuinas de nuestro tiempo. Ciertamente, la manera vacilante e irracional con la que sentimos que debemos imponer nuestra civilización a las razas «inferiores», por medio de cañones Hotchkiss, etc., no nos recuerda a nada tanto como al espíritu primitivo del islam difundiendo su religión a punta de

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