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nydus/The Varieties of Religious ExperiencePublic
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Conferencia III: La realidad de lo invisible

y hasta la tentación. No lo busqué, sino que sentí la perfecta unión de mi espíritu con el Suyo. El sentido ordinario de las cosas que me rodeaban se desvaneció. Por un momento no quedó sino un gozo y una exaltación inefables. Es imposible describir plenamente la experiencia. Era como el efecto de una gran orquesta cuando todas las notas individuales se han fundido en una sola armonía creciente que deja al oyente consciente de nada más que de que su alma se eleva flotando, casi estallando de emoción. La perfecta quietud de la noche se vio estremecida por un silencio más solemne. La oscuridad guardaba una presencia que se hacía tanto más patente cuanto que no se veía. No habría podido dudar de que Él estaba allí como tampoco de que lo estaba yo. De hecho, sentía que yo era, de ser posible, lo menos real de los dos. > > “Mi fe más alta en Dios y mi idea más verdadera de Él nacieron entonces en mí. Desde entonces he estado en el Monte de la Visión y he sentido lo Eter-no a mi alrededor. Pero jamás desde entonces ha vuelto a producirse exactamente el mismo estremecimiento en el corazón. Entonces, si alguna vez lo hice, creo que estuve cara a cara con Dios y Nací de nuevo de su espíritu. No hubo, según lo recuerdo, ningún cambio repentino de pensamiento o de creencia, salvo que mi temprana y toscas concepción había, por decirlo así, florecido. No hubo destrucción de lo viejo, sino un despliegue rápido y maravilloso. Desde entonces, ninguna discusión de las que he oído sobre las pruebas de la existencia de Dios ha logrado conmover mi fe. Habiendo sentido una vez la presencia del espíritu de Dios, no la he vuelto a perder por mucho tiempo. Mi prueba más tranquilizadora de su existencia está profundamente arraigada en aquella hora de

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