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nydus/The Varieties of Religious ExperiencePublic
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Conferencias VI y VII: El alma enferma

En ninguno de estos casos hubo demencia intelectual ni delirio sobre cuestiones de hecho; pero si estuviéramos dispuestos a abrir el capítulo de la melancolía verdaderamente insana, con sus alucinaciones y delirios, sería una historia aún peor: desesperación absoluta y completa, el universo entero coagulándose en torno al que sufre hasta convertirse en una materia de horror abrumador, que lo rodea sin abertura ni fin. No la concepción o percepción intelectual del mal, sino su sensación espeluznante, que hiela la sangre y paraliza el corazón, teniéndolo a uno acorralado, sin que ninguna otra concepción o sensación pueda sobrevivir un solo instante en su presencia. ¡Qué irrelevantemente lejanos parecen todos nuestros refinados optimismos habituales y nuestros consuelos intelectuales y morales ante una necesidad de auxilio como esta! He aquí el verdadero núcleo del problema religioso: ¡Socorro! ¡Socorro! Ningún profeta puede pretender traer un mensaje definitivo a menos que diga cosas que suenen a realidad en los oídos de víctimas como estas. Pero la liberación debe presentarse con una forma tan rotunda como la queja, si ha de surtir efecto; y esa parece ser la razón por la cual las religiones más

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