En mi última conferencia les cité la opinión ultrarradical del señor Havelock Ellis, en el sentido de que cualquier tipo de risa puede considerarse un ejercicio religioso, pues da testimonio de la emancipación del alma. Cite esta opinión con el fin de negar su adecuación.
Pero ahora debemos ajustar cuentas con mayor cuidado con toda esta manera optimista de pensar. Es demasiado compleja como para decidirla a la ligera. Propongo en consecuencia que hagamos del optimismo religioso el tema de las próximas dos conferencias.