A esto respondo de dos maneras:
- Primero, digo que la curiosidad irreprimible lo arrastra a uno imperiosamente;
- y digo, segundo, que siempre conduce a una mejor comprensión de la importancia de algo el considerar sus exageraciones y perversiones, sus equivalentes y sustitutos y sus parientes más cercanos en otras partes.
No para que con ello sumerjamos la cosa en la condena general que emitimos sobre sus congéneres inferiores, sino más bien para que podamos determinar por contraste, con mayor precisión, en qué consisten sus méritos, al aprender al mismo tiempo a qué peligros particulares de corrupción puede verse también expuesta.
Las condiciones insanas tienen esta ventaja: que aíslan factores especiales de la vida mental y nos permiten examinarlos sin el enmascaramiento de sus entornos más habituales.