y más aún cuanto más vivo en estrecha armonía con sus leyes tal como están escritas en mi cuerpo y en mi mente. Lo siento en la luz del sol o en la lluvia; y el asombro mezclado con un descanso delicioso describe mejor mis sentimientos. Hablo con él como con un compañero en oración y alabanza, y nuestra comunión es deliciosa. Me responde una y otra vez, a menudo con palabras tan claramente pronunciadas que parece que mioído externo debió de haber captado el tono, pero por lo general en forma de fuertes impresiones mentales. Usualmente un texto de las Escrituras, que revela alguna nueva perspectiva de él y de su amor por mí, y de su cuidado por mi seguridad. Podría dar cientos de ejemplos, en asuntos escolares, problemas sociales, dificultades financieras, etc. Que él es mío y yo soy suyo nunca me abandona, es un gozo permanente. Sin él la vida sería un vacío, un desierto, un páramo sin orillas ni huellas”.
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Conferencia III: La realidad de lo invisible
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