- Primero, se ve cómo toda la conciencia del pobre hombre está tan ahogada por el sentimiento del mal que la noción de que haya algo de buen en el mundo se pierde por completo para él. Su atención la excluye, no puede admitirla: el sol ha abandonado su cielo. * Y segundo, se ve cómo el temperamento quejumbroso de su miseria impide que su mente tome una dirección religiosa. > El carácter quejumbroso de la mente tiende de hecho más bien hacia la irreligión; y no ha desempeñado, hasta donde sé, papel alguno en la construcción de
La melancolía religiosa debe presentarse en un tono más tierno. Tolstói nos ha dejado, en su libro titulado Mi confesión, un relato maravilloso del ataque de melancolía que lo condujo a sus propias conclusiones religiosas. Estas últimas son peculiares en algunos aspectos; pero la melancolía presenta dos características que la convierten en un documento típico para nuestro propósito actual. Primero, es un