grado. > > “El gran hecho central de la vida humana es llegar a la realización consciente y vital de nuestra unidad con esta Vida Infinita, y abrirnos plenamente a este caudal divino. Precisamente en la medida en que llegamos a la realización consciente de nuestra unidad con la Vida Infinita, y nos abrimos a este caudal divino, actualizamos en nosotros las cualidades y los poderes de la Vida Infinita, nos convertimos en canales a través de los cuales la Inteligencia y el Poder Infinitos pueden obrar. Exactamente en la medida en que realicéis vuestra unidad con el Espíritu Infinito, cambiaréis la enfermedad por el bienestar, la desarmonía por la armonía, el sufrimiento y el dolor por una salud y una fuerza desbordantes. Reconocer nuestra propia divinidad y nuestra íntima relación con lo Universal equivale a conectar las correas de nuestra maquinaria a la central eléctrica del Universo. Uno no necesita permanecer en el infierno ni un momento más del que elija; podemos elevarnos a cualquier cielo que nosotros mismos elijamos; y cuando elegimos elevarnos así, todos los poderes superiores del Universo se combinan para ayudarnos en nuestra ascensión
Permítase-me ahora pasar de estas afirmaciones más abstractas a algunos relatos más concretos de experiencias con la religión de la cura mental. Tengo muchas respuestas de corresponsales; la única dificultad es elegir. Los dos primeros a quienes citaré son amigos míos personales. Una de ellas, una mujer, escribiendo de la siguiente manera, expresa bien el sentimiento de continuidad con el Poder Infinito, por el cual todos los discípulos de la cura mental están inspirados.
“La primera causa fundamental de toda enfermedad, debilidad o depresión es el sentido humano de separación de esa Energía Divina a la que llamamos Dios. El alma