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nydus/The Varieties of Religious ExperiencePublic
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La religión de la mentalidad sana

En su desarrollo gradual durante el último cuarto de siglo, ha asimilado una serie de elementos contributivos, y ahora debe ser tenido en cuenta como una auténtica potencia religiosa. Ha llegado a la etapa, por ejemplo, en la que la demanda de su literatura es lo suficientemente grande como para que las editoriales proporcionen en cierta medida material insincero, producido mecánicamente para el mercado⁠—un fenómeno que nunca se observa, imagino, hasta que una religión ha superado con creces sus primeros e inseguros comienzos.

Una de las fuentes doctrinales de la curación mental son los cuatro Evangelios; otra es el emersonianismo o trascendentalismo de Nueva Inglaterra; otra, el idealismo berkeleyano; otra, el espiritismo, con sus mensajes de «ley», «progreso» y «desarrollo»; otra, el evolucionismo optimista de la ciencia popular del que he hablado recientemente; y, por último, el hinduismo ha aportado una vertiente.

Pero el rasgo más característico del movimiento de la curación mental es una inspiración mucho más directa. Los líderes de esta fe han albergado una creencia intuitiva en el poder salvador por excelencia de las actitudes de mente sana como tales, en la eficacia conquistadora del valor, la esperanza y la confianza, y un desprecio correlativo por la duda, el miedo, la preocupación y todos los estados mentales de carácter nervioso y preventivo. Su creencia se ha visto corroborada en líneas generales por la práctica experiencia de sus discípulos; y esta experiencia constituye hoy una masa de impresionante volumen.

Los ciegos han recobrado la vista, los cojos el paso; a inválidos de toda la vida se les ha devuelto la salud.

Los frutos morales no han sido menos notables. La adopción deliberada de una actitud de mente sana se ha mostrado posible para muchos que jamás supieron que la llevaban dentro; la regeneración del carácter ha tenido lugar a gran escala; y la alegría ha sido devuelta a innumerables hogares.

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