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nydus/The Varieties of Religious ExperiencePublic
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La religión de la mentalidad sana

Al fin y al cabo, lo que cuenta es la vida; y la cura mental ha desarrollado un sistema vivo de higiene mental que bien puede jactarse de haber eclipsado a toda la literatura anterior sobre la Diätetik der Seele. Este sistema está entera y exclusivamente compuesto de optimismo:

“El pesimismo conduce a la debilidad. El optimismo conduce al poder”.

«Los pensamientos son cosas», como escribe uno de los más enérgicos autores de la cura mental en negrita al pie de cada una de sus páginas; y si vuestros pensamientos son de salud, juventud, vigor y éxito, antes de que os deis cuenta estas cosas serán también vuestra porción exterior. Nadie puede dejar de sentir la influencia regeneradora del pensamiento optimista, perseguido con pertinacia. Todo hombre posee incuestionablemente este acceso a lo divino.

El miedo, por el contrario, y todas las modalidades de pensamiento contraídas y egoístas, son vías de acceso a la destrucción. La mayoría de los curadores mentales introducen aquí la doctrina de que los pensamientos son «fuerzas» y de que, en virtud de la ley de que lo semejante atrae a lo semejante, los pensamientos de un hombre atraen hacia sí como aliados a todos los pensamientos del mismo carácter que existen en todo el mundo.

Así uno obtiene, mediante su manera de pensar, refuerzos de otras partes para la realización de sus deseos; y el gran punto en la conducta de la vida es conseguir que las fuerzas celestiales estén de nuestro lado abriendo la propia mente a su afluencia.

En conjunto, llama la atención una similitud psicológica entre el movimiento de curación mental y los movimientos luterano y wesleyano.

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