CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/The Varieties of Religious ExperiencePublic
Página 280 de 347
Table of Contents

Conferencia IX

y salvación eran totalmente en vano; me detuve en seco, al darme cuenta de que estaba perdido sin remedio. Vi que me era para siempre imposible hacer algo para ayudarme o librarme a mí mismo, que ya había presentado todas las súplicas que jamás podría haber hecho por toda la eternidad; y que todas mis súplicas eran vanas, pues vi que el interés propio me había llevado a orar, y que ni una sola vez había orado por respeto a la gloria de Dios. Vi que no había conexión necesaria entre mis oraciones y la concesión de la misericordia divina; que estas no imponían la más mínima obligación a Dios de otorgarme su gracia; y que no había en ellas más virtud o bondad de la que habría en agitar el agua con la mano. Vi que había estado acumulando mis devociones ante Dios, ayunando, orando, etc., fingiendo, y de hecho pensando a veces realmente que aspiraba a la gloria de Dios; cuando en realidad nunca lo pretendí de verdad, sino únicamente mi propia felicidad. Vi que, como nunca había hecho nada por Dios, no tenía derecho a esperar de él otra cosa que la perdición, a causa de mi hipocresía y burla. Cuando vi claramente que no tenía en cuenta otra cosa que el interés propio, mis deberes se me aparecieron como una burla vil y un curso continuo de mentiras, pues todo aquello no era sino adoración propia y un horrible abuso de Dios. > “Continué, según recuerdo, en este estado mental, desde la mañana del viernes hasta la tarde del domingo siguiente (12 de julio de 1739), cuando paseaba de nuevo por el mismo lugar solitario. Aquí, en un estado melancólico y apesadumbrado, intentaba orar; pero no hallé ánimos para consagrarme a ese ni a ningún otro deber; mi anterior inquietud, ejercicio y afecto religioso habían desaparecido. Pensé que el Espíritu de Dios me había

280