llama postración nerviosa, con un insomnio terrible, al borde de la locura; además de padecer muchos otros problemas, especialmente en los órganos digestivos. Me habían enviado lejos de casa al cuidado de médicos, había tomado todos los narcóticos, suspendido todo el trabajo, me habían sobrealimentado y, de hecho, conocía a todos los médicos al alcance. Pero nunca me recuperé permanentemente hasta que este Nuevo Pensamiento se apoderó de mí. > “Creo que lo que más me impresionó fue enterarme de que debemos estar en una relación o contacto mental absolutamente constante (esta palabra me resulta muy expresiva) con esa esencia de la vida que lo impregna todo y a la que llamamos Dios. Esto es casi imperceptible a menos que lo vivamos en nuestro interior de manera real, es decir, mediante una constante orientación hacia la conciencia más íntima y profunda de nuestro verdadero ser o de Dios en nosotros, para recibir iluminación desde adentro, tal como nos volvemos hacia el sol en busca de luz, calor y vigor por fuera. Cuando haces esto conscientemente, comprendiendo que volverse hacia el interior, hacia la luz que hay en ti, es vivir en la presencia de Dios o de tu ser divino, pronto descubres la irrealidad de los objetos a los que hasta entonces te habías dirigido y que te habían absorbido por fuera. > “He llegado a dejar de lado el significado de esta actitud para con la salud corporal como tal, porque eso llega por añadidura, como un resultado incidental, y no se puede encontrar mediante ningún acto mental especial o el deseo de tenerla, más allá de esa actitud general de la mente a la que me referí antes. Eso que solemos convertir
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La religión de la mentalidad sana
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