perceptible. > > «Yo había sido intolerante, agresivo y dogmático en las discusiones, tanto en público como en privado. Llegué a ser ampliamente tolerante y receptivo hacia los puntos de vista de los demás. Había sido nervioso e irritable, y llegaba a casa dos o tres veces por semana con un fuerte dolor de cabeza provocado, según suponía entonces, por dispepsia y catarro. Me volví sereno y apacible, y los problemas físicos desaparecieron por completo. Había tenido la costumbre de afrontar cada entrevista de negocios con un temor casi enfermizo. Ahora recibo a todos con confianza y calma interior. > > «Puedo decir que el crecimiento ha ido por entero encaminado a la eliminación del egoísmo. No me refiero simplemente a las formas más groseras y sensuales, sino a aquellas clases más sutiles y generalmente no reconocidas, tales como las que se expresan en la pena, el dolor, el arrepentimiento, la envidia, etc. Ha sido en la dirección de una realización práctica y operativa de la inmanencia de Dios y de la Divinidad del
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Caso I
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