El caso de este hombre introduce el fenómeno de los automatismos, los cuales en sujetos sugestionables han constituido un rasgo tan sorprendente en los reavivamientos desde que, en la época de Edwards, Wesley y Whitfield, estos se convirtieron en un medio habitual de propagación del evangelio. Al principio se supuso que eran pruebas semimilagrosas del «poder» por parte del Espíritu Santo; pero pronto surgió una gran divergencia de opiniones al respecto. Edwards, en su obra Thoughts on the Revival of Religion in New England, tiene que defenderlos de sus críticos; y su valor ha sido durante mucho tiempo motivo de debate incluso dentro de las denominaciones partidarias de los reavivamientos. Indudablemente no tienen un significado espiritual esencial y, aunque su presencia hace que la conversión sea más memorable para el converso, nunca se ha demostrado que los conversos que los manifiestan sean más perseverantes o fecundos en buenas obras que aquellos cuyo cambio de corazón ha tenido acompañamientos menos violentos. En conjunto, la pérdida del conocimiento, las convulsiones, las visiones, las vocalizaciones involuntarias y la asfixia deben atribuirse simplemente a que el sujeto posee una vasta región subliminal, lo que implica inestabilidad
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Conferencia X: Conversión—Conclusión
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