«Ha estado en casa —pensó—, y no me encontró, y pensó que yo estaría aquí, pero no subió porque creía que era tarde y que Anna está
Todos se miraron sin decir nada y comenzaron a mirar el álbum de Anna.
No había nada ni excepcional ni extraño en que un hombre llamara a las nueve y media a la puerta de un amigo para enterarse de los detalles de una cena propuesta y no entrara, pero a todos les pareció extraño.
Sobre todo, le pareció extraño y poco correcto a Anna.