Eldah Thompson got so tickled dat he lak to los’ his grace, Had to take bofe feet an’ hold ’em, so’s to keep ’em in deir place, An’ de Christuns an’ de sinnahs got so mixed up on dat flo’, Dat I don’t see how dey’s pahted ef de trump had chonced to blow.”
Sonrió con aprecio ante la cita.
—Eso es exactamente lo que te hace a ti —comentó ella—. Cada día comprendo mejor a qué te refieres. …
No fue la casualidad lo que hizo que la señora Plummer y la señora King vieran a Mimi y a Carl cuando salían del salón.
Siempre tomaban un atajo a casa desde la reunión de oración que las hacía pasar junto al edificio de ladrillo de dos pisos que albergaba en su planta alta el salón.
—¡Mire allá, señora King! —susurró la señora Plummer—. ¿No es esa la muchacha Day-quinn con ese Carl Hunter saliendo de ese antro?
“Es ella, tan cierto como que naciste”, le aseguró la señora King. “Te dije que había que vigilarla. Fingiendo ser respetable y metiéndose en esos lugares—”
“Eso mismo digo yo”, intervino con entusiasmo la señora Plummer, empeñada en que su amiga no se le adelantara en el descubrimiento hecho por sus propios ojos agudos.