sospechoso o acusado de un delito, sea cual sea su color. Si alguien de su raza mata a alguien o ataca a una mujer, ustedes no andan por ahí diciendo que corresponde a los blancos atraparlo; con toda razón dicen que le corresponde a la policía. * Y una tercera cosa: últimamente ha habido varios ataques a muchachas de color por parte de hombres blancos, pero no he visto que aparezcan en la lista como parte del
—Ese tipo de charla no te llevará a ninguna parte, Daquin. Solo te estás engañando a ti mismo, y el hecho de que haya cierto grado de verdad en lo que dices no hace más que volver más peligroso que hables de esa manera; harías enojar a la mayoría de estos blancos porque te has puesto a pensar en la situación.
Jean lo interrumpió con un gesto de impaciencia.
—Sr. Stewart, ¿alguna vez ha intentado ver este asunto desde nuestro lado de la valla?
—No‑o‑o. No le he dedicado mucho tiempo, supongo —respondió el señor Stewart pensativo, con un rostro que reflejaba cierto grado de sorpresa ante la existencia de otra faceta en la que no había reparado.
—Bueno, pues déjeme que le cuente un poco al respecto. El hijo de un amigo mío, un muchacho de unos veinte años, ayer por la mañana salía de la casa de su propio padre, bastante apurado porque iba tarde a una cita. Al llegar a la calle, recordó que había olvidado un paquete y dio media vuelta para regresar, momento en el que rozó a alguien que iba detrás de él. Cuando se disponía a disculparse, vio que era una mujer blanca. Esta mujer se lo contaba a mi esposa y decía que el rostro del muchacho se