a la legua. ¿Qué fue del bebé?
“¡Solo Dios sabe! Oí decir que lo tuvo y no sé si sobrevivió o no. Debe de ser que no, si dices que nunca has oído hablar de ello. Pasan cosas muy extrañas en este mundo…”
Y se seguía deshilvanando el hilo. En los años transcurridos desde que Mimi se había marchado de Atlanta, las historias sobre ella, con el crecimiento fácil que los años siempre traen consigo, habían adquirido casi las proporciones de un mito.
Jamás ninguna muchacha había adoptado una postura tan absurda como la suya. Siempre se habían mostrado más que encantadas de casarse, incluso cuando apenas habían convivido un breve tiempo con sus maridos.
Al no comprender, los corrillos habían asumido que había algo más en la historia de lo que se veía a simple vista, y varias mentes inventivas especularon sobre la parte no contada.
El rumor se había burlado de la idea de que Mimi se hubiera negado a casarse con Carl, a pesar de que él y sus padres estaban dispuestos. Aquello era demasiado improbable, demasiado descabellado. Los Hunter no habían ofrecido ninguna información y las lenguas se habían desatado. Algunos sostenían