mundana, era el Edén sobre la tierra hacia el cual mis más caros deseos y expectativas habían apuntado durante todo el año pasado; y ahora, ¡ahora al fin, esas aspiraciones iban a realizarse! Todos mis preparativos en la cabaña concluyeron a tiempo para permitirme volver a casa, justo antes de nuestra habitual y tardía hora de cenar. Durante la comida, preví mi ausencia de un mes de Londres al informar a mi padre de que me proponía visitar a uno de mis amigos en el campo. Me escuchó con su frialdad e indiferencia de siempre y, como había anticipado, ni siquiera preguntó a la casa de qué amigo iba. Después de cenar, le comuniqué en privado a Clara que al día siguiente, antes de partir, le confiaría, tal como le había prometido, mi secreto guardado durante tanto tiempo, el cual, por el momento, no debía revelarse a nadie más. Hecho esto, me apresuré, entre las nueve y las diez, a hacer una visita de última hora de media hora a North Villa; apenas capaz de hacerme cargo de mi propia situación, ni de comprender la plenitud y la exaltación de mi propio gozo.
Table of Contents
VI
204