comenzaba a declinar, ella volvió a caer en la insensibilidad: su vida era apenas la no-muerte, y eso era todo. Continuó así de un modo apacible, con los ojos cerrados en paz y la respiración tan suave que resultaba por completo inaudible, hasta entrada la noche. Justo cuando oscureció por completo y se encendió la vela en la habitación de la enferma, la criada que ayudaba a velarla corrió la cortina para mirar a su señora y vio que, aunque aún tenía los ojos cerrados, estaba sonriendo. La muchacha se dio la vuelta y le hizo señas a la enfermera para que se acercara a la cabecera de la cama. Cuando volvieron a levantar las cortinas para mirarla, ella había muerto.
Permitidme regresar al día de mi última visita a North Villa. Queda más por consignar antes de que mi relato pueda avanzar hasta el día de mañana.
Después de que la puerta se hubo cerrado, y supe que había visto por última vez a la señora Sherwin en este mundo, me quedé unos minutos a solas en la habitación, hasta haber tranquilizado mi mente lo suficiente como para volver a salir a las calles.
Mientras caminaba por el sendero del jardín hacia la reja, la criada a quien había visto a mi entrada corrió tras de mí y me suplicó con ansiedad que esperara un momento y hablara con ella.
When I stopped and looked at the girl, she burst into tears.
“I’m afraid I’ve been doing wrong, Sir,” she sobbed out, “and at this dreadful time too, when my poor mistress is dying! If you please, Sir, I must tell you about it!”
Le di un poco de tiempo para calmarse; y luego le pregunté qué tenía que decir.