otra referencia al objeto de mi búsqueda. En el número del día posterior, sin embargo, el asunto se reanudó con estas palabras:
El misterio del accidente en Westwood Square se complica. La víctima ha recuperado la consciencia; está perfectamente capacitada para oír y comprender lo que se le dice, y puede articular palabra, aunque no con mucha claridad y solo durante un momento más o menos cada vez. Las autoridades del hospital esperaban, al igual que nosotros, que, al recuperar el paciente el sentido, se obtendría de él alguna información sobre la forma en que se produjo el terrible accidente que padece.
Pero, con el asombro de todos, se niega rotundamente a responder a cualquier pregunta sobre las circunstancias en las que se le infligieron sus espantosas heridas. Con el mismo e inexplicable secreto, rehúsa decir su nombre, su lugar de residencia o los nombres de cualquier amigo a quien se le pueda comunicar la noticia de su situación. Es completamente inútil presionarlo para que dé alguna razón de este extraordinario proceder; parece ser un hombre de carácter muy inusual por su firmeza, y su negativa a explicarse de ningún modo no es evidentemente un mero capricho del momento.
Todo esto lleva a la conjetura de que las lesiones que ha sufrido le fueron infligidas por algún motivo de venganza privada; y que ciertas personas están implicadas en este vergonzoso asunto, a quienes él no está dispuesto a exponer al oprobio público, por alguna razón secreta que resulta imposible adivinar.
Comprendemos que soporta el fuerte dolor consecuente a su situación de tal manera que asombra a todos los que le rodean; ninguna agonía arranca de él una palabra o un suspiro. No mostró emoción alguna ni siquiera cuando los cirujanos le informaron de que la vista de uno de sus ojos se había perdido irremediablemente, y tan pronto como pudo ver para utilizarlos, se limitó a pedir que le suministrasen recados de