sorprende esta declaración? Siga leyendo y la comprenderá. > Soy hijo de un caballero. Los medios de mi padre eran miserablemente limitados y su familia no era una familia antigua como la suya. Sin embargo, era un caballero en el sentido que cualquiera le dé a la palabra; él lo sabía, y ese conocimiento fue su ruina. Era un hombre débil, bondadoso, descuidado; un adorador de las convenciones; y un gran respetador de las amplias brechas que existían entre las clases sociales en su época. Así, decidió vivir como un caballero, siguiendo la ocupación de un caballero —una profesión, diferenciada de un oficio—. Al fracasar en esto, no supo cumplir con su principio y pasar hambre como un caballero. Murió de muerte de criminal, sin dejarme más herencia que el nombre de hijo de un criminal. > Siendo aún joven, se las ingenió para ser presentado a un caballero de gran familia, gran posición y gran riqueza. Le interesó, o creyó interesarle, a este caballero; y siempre lo vio como el mecenas que iba a hacer su fortuna, consiguiéndole la primera sinecura del gobierno (¡abundaban bastante por aquellos días!) que quedara vacante. Con la firme y tonta expectativa de esto, vivió muy por encima de sus pocos ingresos profesionales; vivió entre gente rica sin el valor de valerse de ellos como un hombre pobre. Era la vieja historia: deudas y obligaciones de todo tipo pesaban gravemente sobre él; los acreedores se negaban a esperar; la exposición y la ruina total lo amenazaban, y la perspectiva de la sinecura seguía tan lejana como siempre. > Sin embargo, creía en la llegada de este cargo; y con más resolución ahora, porque lo veía como su salvación. Estaba
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V. Mannion
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