a través de un globo que contenía lana de algodón empaquetada apretadamente para evitar que fuera arrastrada cualquier salpicadura.
La emanación, mezclada con aire, fue transportada desde el recipiente C a través de un tapón de algodón hidrófilo D, el cual eliminó por completo todos los iones transportados con la emanación. Esta última pasó entonces al interior de un largo cilindro de latón, de 75 cm de longitud y 6 cm de diámetro. El cilindro aislado fue conectado a una batería de la manera habitual.
Tres electrodos aislados, E, F, H, de igual longitud, fueron colocados a lo largo del eje del cilindro, sostenidos por varillas de latón que pasaban a través de tapones de ebonita en el lateral del cilindro.
La corriente a través del gas, debida a la presencia de la emanación, se midió por medio de un electrómetro. Se dispuso una llave aislante de modo que cualquiera de los electrodos E, F, H pudiera conectarse rápidamente con un par de cuadrantes del electrómetro, estando los otros dos conectados siempre a tierra. La corriente observada en el recipiente cilíndrico de prueba se debía enteramente a los iones producidos por la emanación transportada al interior del recipiente por la corriente de aire. Al sustituir el torio por un compuesto de uranio, no se