la partícula α y e = 1,1 × 10 -20 unidades electromagnéticas y se expulsan 2,5 × 10 11 partículas α por segundo por gramo de radio, la proporción de la masa expulsada es de 4,8 × 10 -13 por segundo y 10 -5 por año. Hay una condición, sin embargo, bajo la cual el radio debería perder peso con bastante rapidez. Si se hace pasar lentamente una corriente de aire sobre una disolución de radio, la emanación producida se eliminaría tan rápido como se forma. Dado que el átomo de la emanación tiene una masa probablemente no mucho menor que el átomo de radio, la fracción de la masa eliminada por año debería ser casi igual a la fracción de radio que cambia por año, es decir , un gramo de radio debería disminuir en peso aproximadamente medio miligramo (sección 261) por año.
Si se supone que las partículas β tienen peso, la pérdida de peso debida a su expulsión es muy pequeña en comparación con la debida a la emisión de partículas α. El autor ha demostrado (sección 253) que se proyectan alrededor de 7 × 1010 partículas β por segundo desde 1 gramo de radio. La consiguiente pérdida de peso sería únicamente de aproximadamente 10-9 gramos por año.
Excepto bajo condiciones experimentales muy especiales, sería por lo tanto difícil detectar la pérdida de peso del radio debido a la expulsión de partículas de su masa.
Existe, sin embargo, la posibilidad de que el radio pudiera cambiar de peso aun cuando no se permitiera el escape de ninguno de los productos radiactivos. Por ejemplo, si se adopta el punto de vista de que la gravitación es el resultado de fuerzas que tienen su origen en el átomo, es posible que, si el átomo fuera desintegrado, el peso de las partes pudiera no ser igual al del átomo original.