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CAPÍTULO VII. EMANACIONES RADIACTIVAS.

Al ser examinado espectroscópicamente, este gas no mostró ninguna línea nueva, sino por lo general las de los espectros del ácido carbónico, el hidrógeno y el mercurio. A la luz de los resultados descritos en la sección 124, el gas emitido por el radio eran probablemente los gases no activos hidrógeno y oxígeno, en los cuales la emanación activa estaba mezclada en una cantidad diminuta. Más adelante se demostrará (sección 242) que la energía irradiada por la emanación es enorme en comparación con la cantidad de materia involucrada, y que los efectos observados, en la mayoría de los casos, son producidos por una cantidad casi infinitesimal de la emanación.

En ulteriores experimentos, Curie y Debierne13 hallaron que muchas sustancias eran fosforescentes bajo la acción de la emanación y de la actividad inducida producida por ella. En sus experimentos, dos bombitas de vidrio A y B (Fig. 54) estaban conectadas por un tubo de vidrio. El material activo se colocaba en la bombita A y la sustancia que se iba a examinar en la otra.

Fig. 54.

Descubrieron que, en general, las sustancias que eran fosforescentes con la luz ordinaria se volvían luminosas. El sulfuro de cinc era especialmente brillante y se volvía tan luminoso como si estuviera expuesto a una luz intensa. Transcurrido el tiempo suficiente, la luminosidad alcanzaba un valor constante. La fosforescencia se debe en parte a la actividad excitada producida por la emanación en su superficie y en parte a la radiación directa de la emanación.

La fosforescencia también se produjo en el vidrio. El vidrio de Turingia mostró los efectos más marcados. Se observó que la luminosidad del vidrio era aproximadamente la misma en los dos bulbos, pero era más marcada en el tubo de conexión. El efecto en los dos bulbos era el mismo aun cuando estuvieran conectados por un tubo muy estrecho.

También se hicieron algunos experimentos con una serie de placas fosforescentes colocadas en el recipiente a distintas distancias entre sí.

Con las placas separadas 1 mm, el efecto fue muy débil, pero aumentó en proporción directa a la distancia y fue grande para una distancia de 3 cm.

Estos efectos reciben una explicación general a partir de las opiniones ya expuestas. Cuando el radio se coloca en el recipiente cerrado, la emanación se desprende a un ritmo constante y se difunde gradualmente por todo el recinto. Dado que el tiempo necesario para la difusión de la emanación a través de tubos de tamaño ordinario es pequeño en comparación con el tiempo requerido para que la actividad se reduzca de manera apreciable, la emanación, así como la actividad inducida debida a ella, se distribuirán de manera casi uniforme por todo el recipiente.

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