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En un artículo reciente (Phil. Mag. feb. de 1905), McClelland ha confirmado, en lo sustancial, los resultados experimentales obtenidos por Eve. Se utilizó un electrómetro en lugar de un electroscopio. Halla, además, que la cantidad de radiación secundaria depende del ángulo de incidencia de los rayos primarios, y es máxima para un ángulo de 45°. En una carta a Nature (23 de feb., p. 390, 1905), afirma que experimentos más recientes han demostrado que la cantidad de radiación secundaria de distintas sustancias es una función de sus pesos atómicos más que de sus densidades. En todos los casos examinados, la cantidad de radiación secundaria aumenta con el peso atómico, pero no es proporcional a este.