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nydus/The Adventures of Huckleberry FinnPublic
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XVI

Dormimos casi todo el día, y partimos al anochecer, un poco más atrás de una almadía monstruosamente larga que tardaba en pasar lo mismo que un desfile.

Llevaba cuatro remos largos en cada extremo, así que calculamos que debía de tripularla por lo menos una treintena de hombres.

Llevaba a bordo cinco grandes chozas separadas por mucho espacio, una fogata al aire libre en el medio y un mástil alto en cada extremo.

Tenía un despliegue tremendo de estilo. Era algo importante ser balsero en una embarcación así.

Nos fuimos flotando hacia una gran curva, y la noche se nubló y se puso calurosa. El río era muy ancho, y estaba amurallado de madera maciza a ambos lados; casi nunca se podía ver una brecha en ella, ni una luz. Hablamos de Cairo, y nos preguntábamos si lo reconoceríamos cuando llegáramos. Yo dije que probablemente no, porque había oído decir que no había más que una docena de casas allí, y si por casualidad no las tenían iluminadas, ¿cómo ibamos a saber que estábamos pasando por un pueblo? Jim dijo que si los dos grandes ríos se juntaban allí, eso se notaría. Pero yo dije que tal vez podríamos pensar que estábamos pasando por la punta de una isla y entrando en el mismo viejo río otra vez. Eso inquietó a Jim, y a mí también. Así que la cuestión era qué hacer. Dije que remaríamos hacia la orilla la primera vez que se viera una luz, y les diríamos que papá venía atrás,

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