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nydus/The Adventures of Huckleberry FinnPublic
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Capítulo XXV

Así que el rey siguió charlando por los codos, y se apañó para preguntar por casi todo Dios y perro del pueblo, por su nombre, y mencionó toda clase de pequeñeces que habían pasado en una ocasión u otra en el pueblo, o en la familia de George, o a Peter. Y siempre daba a entender que Peter le había escrito esas cosas; pero eso era mentira: sacó todas y cada una de las malditas anécdotas de aquel joven zoquete al que llevamos en canoa hasta el barco de vapor.

Entonces Mary Jane fue a buscar la carta que su padre había dejado, y el rey la leyó en voz alta y lloró sobre ella. Le dejaba la casa de vivienda y tres mil dólares en oro a las chicas; y le dejaba la curtiduría (que marchaba muy bien), junto con otras casas y tierras (valoradas en unos siete mil), y tres mil dólares en oro a Harvey y William, y decía dónde estaban escondidos los seis mil dólares en efectivo allá en el sótano. Así que esos

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