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nydus/The Adventures of Huckleberry FinnPublic
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Capítulo XII

tocino u otras cosas para comer; y a veces me alzaba con un pollo que no estuviera durmiendo a gusto y me lo llevaba. > Papá siempre decía que había que agarrar un pollo en cuanto se tuviera la oportunidad, porque si uno no lo quería para sí, fácilmente encontraría a alguien que sí lo quisiera, y una buena acción nunca se olvida. Jamás vi a papá que no quisiera el pollo para él mismo, pero eso era lo que solía decir, de cualquier

Por las mañanas, antes de que amaneciera, me metía en los maizales y tomaba prestada una sandía, o un melón, o una calabaza, o algo de maíz tierno, o cosas por el estilo.

Papá siempre decía que no había nada de malo en pedir las cosas prestadas si uno tenía la intención de devolvérselas a sudueño algún día; pero la viuda decía que eso no era más que un nombre bonito para el robo, y que ninguna persona decente lo haría.

Jim dijo que creía que la viuda tenía parte de razón y papá otra parte; así que lo mejor sería que escogiéramos dos o tres cosas de la lista y dijéramos que no volveríamos a pedirlas prestadas, y entonces creía que no habría ningún mal en seguir pidiendo prestadas las demás.

Así que lo estuvimos discutiendo toda una noche, mientras bajábamos flotando por el río, tratando de decidirnos sobre si dejar las sandías, o los melones cantalupos, o los melones comunes, o qué. Pero hacia el amanecer lo dejamos todo arreglado a satisfacción, y concluimos que dejaríamos las manzanas silvestres y los caquis.

Antes de eso no nos sentíamos muy a gusto, pero ahora todo iba bien. Además, me alegré de cómo salió la cosa, porque las manzanas silvestres nunca son buenas, y los caquis tardarían todavía dos o tres meses en madurar.

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