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nydus/The Adventures of Huckleberry FinnPublic
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Capítulo el Último

La primera vez que pesqué a Tom a solas le pregunté cuál era su idea, ¿cuándo iba a ser la evasión?—, ¿qué era lo que tenía planeado hacer si la evasión salía bien y se apañaba para dejar libre a un negro que ya era libre de antes?

Y él dijo que lo que tenía planeado en la cabeza desde el principio, si sacábamos a Jim san y salvo, era bajarlo por el río en la balsa, y vivir aventuras hasta la misma desembocadura del río, y entonces contarle lo de su libertad, y llevarlo de vuelta a casa en un de vapor, a todo tren, y pagarle por el tiempo perdido, y avisar por carta con antelación y juntar a todos los negros de por allí, y hacer que lo recibieran en el pueblo con una procesión de antorchas y una banda de música, y entonces él sería un héroe, y nosotros también.

Pero a mí me pareció que tal como habían salido las cosas tampoco estaba tan mal.

En un abrir y cerrar de ojos sacamos a Jim de las cadenas, y cuando la tía Polly, el tío Silas y la tía Sally se enteraron de lo bien que había ayudado al doctor a cuidar a Tom, armaron un gran alboroto por él, lo trataron de maravilla, le dieron todo lo que quiso de comer, una vida de reyes y nada que hacer.

Y lo subimos al cuarto de enfermo y tuvimos una larga charla; y Tom le dio a Jim cuarenta dólares por haber estado prisionero por nosotros con tanta paciencia y haberlo hecho tan bien, y Jim estaba más que contento, y no pudo contenerse, y dijo:

—¡Dah, ahora, Huck, qué te dije?—¿qué te dije allá arriba en la isla Jackson? ¡Te dije que tenía el pecho velludo, y lo que significa esa señal; y

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