Así que me fui y agarré para el interior. No miré atrás, pero como que sentía que me estaba mirando. Aunque sabía que en eso podía ganarle de cansancio.
Me metí tierra adentro al menos una milla antes de parar; entonces pegué la vuelta por el monte rumbo a lo de Phelps.
Calculé que valía más empezar con mi plan enseguida sin perder el tiempo, porque quería dejar callado a Jim hasta que esos tipos pudieran escapar. No quería tener problemas con gente de esa clase. Ya había visto todo lo que quería de ellos, y deseaba librarme por completo de ellos.