hay nada más sobre qué escribir, y me alegro un demonio, porque si hubiera sabido el trabajo que cuesta hacer un libro no lo habría emprendido, y no pienso volver a hacerlo jamás. Pero creo que voy a tener que largarme al Territorio antes que los demás, porque la tía Sally va a adoptarme y a civilizarme, y no lo soporto. Ya he pasado por eso.
El fin.
Suyo afectísimo, Huck Finn.