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nydus/The Adventures of Huckleberry FinnPublic
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Capítulo X

carretel. Jim dijo que debía de llevar allí mucho tiempo, para haberse recubierto de esa manera hasta formar una bola. Fue el pez más grande que se haya pescado jamás en el Misisipi, me parece. Jim dijo que nunca había visto uno más grande. Habría valido un buen dinero allí en el pueblo. En el mercado venden un pescado así por libras; todo el mundo compra un poco; su carne es blanca como la nieve y queda muy bien frita.

A la mañana siguiente dije que aquello se estaba poniendo soso y aburrido, y que quería armar algún alboroto de una vez por todas. Dije que se me ocurría cruzar el río a escondidas para enterar de qué se cocía por allí.

A Jim le gustó la idea; pero dijo que tenía que ir en la oscuridad y andar con pies de plomo. Luego se quedó dándole vueltas y dijo que, ¿por qué no me ponía alguno de aquellos viejos achiperres y me disfrazaba de muchacha? Aquella también era una buena ocurrencia.

Así que acortamos uno de los vestidos de zaraza, me remangué los pantalones hasta las rodillas y me metí dentro. Jim lo abrochó por detrás con los ganchos y me quedaba bastante bien. Me puse el gorro de sol y me lo até bajo la barbilla, y entonces, asomarse para ver mi cara era como mirar por el caño de una estufa. Jim dijo que nadie me reconocería, ni siquiera de día, o casi.

Me estuve pavoneando todo el día para hacerme con el truco de la ropa, y al poco rato ya me apañaba bastante bien, solo que Jim dijo que yo no caminaba como una chica; y añadió que tenía que dejar de levantarme el vestido para buscar el bolsillo de los pantalones. Tomé nota y mejoré.

Salí de la orilla de Illinois en la canoa justo después anochecer.

Me crucé hacia el pueblo desde un poco más abajo del embarcadero del transbordador, y el arrastre de la corriente me arrimó al extremo inferior

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