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nydus/The Adventures of Tom SawyerPublic
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XI. La conciencia atormenta a Tom

—Es mal augurio —dijo la tía Polly, gravemente—. ¿Qué tienes en la cabeza, Tom?

“Nada. Que yo sepa, nada”.

Pero la mano del muchacho temblaba de tal modo que derramó el café.

—Y es que hablas unas cosas... —dijo Sid—. Anoche dijiste: «¡Es sangre, es sangre, eso es lo que es!». Dijiste eso una y otra vez. Y dijiste: «¡No me atormentes tanto... lo diré!». ¿Decir qué? ¿Qué es lo que vas a decir?

Todo le daba vueltas a Tom. No se sabe qué habría podido pasar ahora, pero por suerte la preocupación se esfumó del rostro de la tía Polly y acudió en auxilio de Tom sin saberlo. Dijo:

—¡Chist! Es ese espantoso asesinato. Yo lo sueño casi todas las noches. A veces sueño que he sido yo quien lo ha hecho.

Mary dijo que a ella le había afectado de un modo muy parecido. Sid pareció satisfecho.

Tom se esfumó de allí tan pronto como pudo hacerlo verosímilmente, y tras aquello se quejó de dolor de muelas durante una semana, y se ataba las mandíbulas todas las noches.

Jamás supo que Sid se quedaba vigilando todas las noches, y que con frecuencia desataba la venda a hurtadillas y luego se apoyaba en el codo escuchando un buen rato cada vez, y después volvía a colocar la venda en su sitio.

La angustia mental de Tom se desvaneció gradualmente y el dolor de muelas se volvió molesto y fue descartado. Si Sid realmente logró sacar algo en claro de los deshilvanados murmullos de Tom, se lo guardó para sí.

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