al poste de la cama. Luego agarró el tizón encendido y de repente se lo metió casi en la cara al muchacho. El diente quedó colgando del poste de la cama, ahora.
Pero todas las pruebas traen sus compensaciones.
Mientras Tom se encaminaba a la escuela después del desayuno, era la envidia de todos los muchachos con los que se cruzaba porque el hueco en su hilera superior de dientes le permitía escupir de una manera nueva y admirable. Congregó a un buen séquito de muchachos interesados en la exhibición; y uno que se había cortado un dedo y había sido el centro de fascinación y homenaje hasta ese momento, se vio de pronto sin un solo seguidor y despojado de su gloria.
Su corazón estaba apesadumbrado, y dijo con un desdén que no sentía que no era para tanto eso de escupir como Tom Sawyer; pero otro muchacho le dijo: «¡Uvas verdes!», y se alejó convertido en un héroe caído en desgracia.
Shortly Tom came upon the juvenile pariah of the village, Huckleberry Finn, son of the town drunkard. Huckleberry was cordially hated and dreaded by all the mothers of the town, because he was idle and lawless and vulgar and bad—and because all their children admired him so, and delighted in his forbidden society, and wished they dared to be like him. Tom was like the rest of the respectable boys, in that he envied Huckleberry his gaudy outcast condition, and was under strict orders not to play with him. So he played with him every time he got a chance. Huckleberry was always dressed in the cast-off clothes of full-grown men, and they were in perennial bloom and fluttering with rags. His hat was a vast ruin with a wide crescent lopped out of its brim; his coat,