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nydus/The Adventures of Tom SawyerPublic
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VI. Tom conoce a Becky

por su desconocida ídola y al temeroso placer que residía en su inmensa buena fortuna. Se sentó en el extremo del banco de pino y la niña se apartó de un tirón con un sacudida de cabeza. Codos, guiños y susurros cruzaron la clase, pero Tom se quedó quieto, con los brazos apoyados en el largo y bajo pupitre que tenía enfrente, y pareció ponerse a estudiar su libro.

Poco a poco la atención dejó de centrarse en él, y el murmullo habitual de la escuela volvió a alzarse en el aire apagado.

Al poco rato el chico comenzó a lanzar miradas furtivas a la niña. Ella lo notó, le «hizo una mueca» y le dio la espalda durante el espacio de un minuto. Cuando volvió a girarse con cautela, un melocotón yacía ante ella.

Ella lo apartó de un empujón. Tom lo devolvió suavemente a su sitio. Ella lo volvió a apartar, pero con menos animosidad. Tom lo devolvió pacientemente a su lugar. Entonces ella dejó que se quedara allí.

Tom garabató en su pizarra: «Por favor, cógelo, tengo más». La niña echó un vistazo a las palabras, pero no dio señales de respuesta.

Ahora el chico comenzó a dibujar algo en la pizarra, ocultando su trabajo con la mano izquierda. Durante un tiempo la niña se negó a prestar atención; pero su curiosidad humana no tardó en empezar a manifestarse con indicios apenas perceptibles. El chico siguió trabajando, aparentemente ajeno a todo. La niña hizo una especie de intento ambiguo por mirar, pero el chico no dio a entender que se hubiera dado cuenta. Al fin cedió y susurró vacilante:

«Déjame verlo.»

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