1898
40.395.000
190.000.000
Ahora bien, aunque no existen medios para identificar con precisión el gasto que podría considerarse como un seguro para los mercados antiguos ni aquel que se destina a adquirir mercados nuevos, no es irrazonable cargar al nuevo imperialismo con la totalidad del incremento y contraponerle el valor del comercio de las nuevas adquisiciones.
Pues, aunque podría argumentarse que el comercialismo agresivo de los Estados europeos rivales ha elevado la prima de seguro de los mercados antiguos, no puede sostenerse que el gasto de Gran Bretaña en armamentos hubiera tenido que aumentar si hubiese adoptado firme y coherentemente la práctica integral del cobdenismo, una actitud puramente defensiva respecto a su Imperio existente y una abstención total en la adquisición de nuevo territorio.
La creciente hostilidad de las naciones extranjeras hacia nosotros puede considerarse enteramente debida al imperialismo agresivo de los últimos treinta años y, por consiguiente, el incremento del gasto en armamentos puede clasificarse razonablemente en un balance comercial como un coste de dicha política.
Así considerado, este nuevo gasto no es otra cosa que un enorme error comercial.
Un individuo que hiciera negocios de esta manera no podría evitar la bancarrota, y una nación, por muy rica que sea, que persigue tal política se carga con una piedra de molino que tarde o temprano habrá de arrastrarla hacia el abismo.