aunque no exclusivamente de índole económica, se esforzará por encubrir el sistema financiero de protección que favorece mediante un gran logro político titulado Federación del Imperio. Esta vía hacia la Protección habría sido intentada de todos modos por el imperialismo, como bien lo atestigua el curioso intento del Sr. Chamberlain en 1897. El crecimiento anormalmente rápido de las necesidades financieras debido a la desastrosa política en Sudáfrica simplemente precipita esta política y le brinda la ocasión política. Se procurará explotar la entusiasta lealtad de los colonos demostrada en su respaldo a la metrópoli en la guerra de Sudáfrica con fines de federación formal sobre una base que los obligue a aportar dinero y hombres para la protección y expansión del Imperio. La probabilidad de éxito en este intento de asegurar la federación imperial es asunto de consideración aparte. Aquí se menciona como una de las vías hacia la Protección.
De muchas maneras parece por tanto que el proteccionismo es el aliado natural del imperialismo.
La raíz económica del Imperialismo es el deseo de los poderosos y organizados intereses industriales y financieros de asegurar y desarrollar a expensas públicas y mediante la fuerza pública mercados privados para sus excedentes de mercancías y de capital.
La guerra, el militarismo y una «política exterior enérgica» son los medios necesarios para este fin. Esta política implica un gran aumento del gasto público.
Si tuvieran que pagar el coste de esta política de sus propios bolsillos mediante impuestos sobre las rentas y la propiedad, el juego no valdría la pena, al menos en lo que se refiere a los mercados de materias primas. Deben encontrar el medio de cargar con el gasto al público en general.