IV
Hasta ahora, la influencia de la «apertura» o «desintegración» de China sobre el mundo occidental ha sido objeto de estudio. Preguntémonos ahora qué significa esta «desintegración» para China. Ciertos rasgos evidentes sobresalen en la estructura de la sociedad china. China nunca ha sido un gran Imperio, ni ha tenido una existencia nacional fuerte en el sentido europeo. El gobierno central siempre ha sido muy débil, prácticamente limitado a un poder fiscal ejercido a través del gobierno provincial y a una pequeña potestad para el nombramiento de altos funcionarios. Incluso el gobierno provincial ha tocado, en tiempos ordinarios, la vida real de la masa del pueblo de manera leve y en muy pocos puntos. China puede describirse adecuadamente como un enorme nido de pequeñas comunas rurales libres, autónomas y animadas por un auténtico espíritu de igualdad. El señor Colquhoun señala la capacidad de autogobierno local como «una fuente principal de vitalidad nacional». > «Grupos de familias constituyen aldeas, que son autónomas, y el funcionario que se arriesga a vulnerar