comercial suficiente para atraerlas a una federación imperial. ¿Existe algún otro incentivo o tentación posible? Creo que hay uno, a saber: envolverlas por cuenta propia en el imperialismo, alentándolas y ayudándolas en una política de anexión y en el gobierno de razas inferiores. Independientemente del imperialismo centralizado que emana de Gran Bretaña, estas colonias poseen en su interior, con mayor o menor fuerza, todos los ingredientes a partir de los cuales se puede forjar un imperialismo propio. La misma conspiración de especuladores poderosos, intereses manufactureros y políticos ambiciosos, convocando en su apoyo la filantropía de las misiones y la sed de aventuras tan poderosa en el nuevo mundo, puede urdir la subversión de una democracia honesta y de desarrollo propio, con el fin de instaurar el dominio de clase y emplear los recursos coloniales en empresas vistosas de expansión para sus propios fines políticos y comerciales.
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El imperialismo, un estudio
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