- Una es de carácter histórico; consiste en negar que una sociedad de naciones exista o pueda existir en el tiempo presente o en cualquier futuro que nos concierna. Las relaciones físicas y psíquicas que existen entre las naciones, se argumenta, no guardan una verdadera analogía con las que existen entre individuos o tribus dentro de una nación. La sociedad depende de una cierta homogeneidad de carácter, intereses y simpatías de quienes la forman. > En el mundo antiguo esto rara vez se encontró con la fuerza suficiente, salvo entre vecinos cercanos, y la ciudad-estado fue el verdadero tipo social: las relaciones reales y positivas de estas ciudades-estado entre sí eran comúnmente las de la guerra, modificadas por pactos transitorios que rara vez las condujeron a una unidad verdaderamente nacional. En tal condición, la cooperación estrechamente cohesionada de los ciudadanos era esencial como condición para la supervivencia y el progreso cívico, y una lucha por la vida entre las distintas ciudades-estado constituía un medio de progreso de acuerdo con la ley biológica. El estado-nación se encuentra ahora donde estaba la ciudad-estado en la antigua Grecia o en la Italia medieval; subsiste la misma necesidad histórica e incluso ética de mantener la lucha entre las naciones hoy en día, al igual que la de mantener la lucha intercívica en
Los psicólogos sociales intentan fortificar esta postura poniendo el acento en la condición anímica primordial de la vida nacional. El área posible de una sociedad genuina, de una nación, está determinada por la extensión de una «conciencia de especie», de una «semejanza de parecer ético». [48] Esto puede aplicarse como una condición limitadora por parte de un «pequeño inglésparlante» [o little Englander] o como un principio